!!!! Y AHORA QUE ¡¡¡¡ .BUENO……TENEMOS UN TOYOTA
El domingo salieron hacia Cotonou, no sin haber llamado a los tres interesados en comprar el Gran Rover, que tenían en cartera, diciéndoles que iban a un hotel donde les atenderían. Uno dijo que a las cuatro estaría allí, otro que por la tarde, y el tercero igual o el domingo por la mañana. Total que, a las cuatro llega uno con sus padres, dice que sí, que le interesa, pero daba vueltas alrededor.
Mientras hablaban con él, que se llama Eric, y que parecía como un poco en duda, llega el que tenía que haber ido a las cuatro, pero ya eran las cuatro y media, y que se llama Michel. Entonces Eric, al ver al otro lanzado, se afianzó en su decisión, repetía que seguro, seguro que era para él, por temor a verse excluído.
Le explicaron a Michel la situación, y se tiraba de los pelos, pero educadamente. Se arrepintió de no haberles dado una señal cuando les paró en Abomey, porque le iba perfecto para su trabajo de agrimensor y topógrafo. Además, a éste le habían pedido 150 € más que al otro, y ni pestañeó cuando se lo plantearon. Trataban de consolarle diciendo que Eric había llegado primero, que le habían dado su palabra de que se lo vendían, y la iban a mantener. Michel argumentaba que, en Africa, cuando algo está en venta, se le adjudica al primero que llega con el dinero. Resulta que venía CON LA PASTA EN EL BOLSILLO.
Perico se quedó un poco contrariado porque, desde el primer día se decantó por este señor, por educado, amable y conocedor del valor del trabajo que el Gran Rover le iba a desarrollar. Piensan que fue como un flechazo, un amor a primera vista, cuando les fue siguiendo por las calles de aquélla ciudad, hasta que les hizo parar. El coche no es ajeno a estas maniobras, y piensan que va catalogando a sus candidatos, y demuestra la aceptación o rechazo como puede; por eso lo del jefe de los pescadores: la primera parada por recelo, y la segunda por asco.
Michel no se iba, remoloneaba, quizá todavía….Le dijeron que ante el mínimo problema en la venta, se lo adjudicaban. Cuando se marchó, el Gran Rover le miraba de reojo, se ve que le caía bien, como a Perico. Llamó el lunes por la mañana, le dijeron que ya habían cobrado con lo cual no volvió a llamar. La procesión iría por dentro.
Cuando Eric se quedó solo con su padre, comentaban pros y contras sobre su uso, y el señor al verle tan decidido, entró en el hotel y volvió con un cheque que le dio al hijo. A los padres se les veía en muy buena posición, por coche, vestimenta, porte y joyas. Eric es ingeniero eléctrico. Se dedican a tendidos eléctricos en zonas rurales.
Aprovecharon esa tarde para deshacerse de ropa, latas de sardinas, tomate y otras cosas, y se las dieron al guarda del parking del hotel, que no veáis cómo les trata: se cuadra cada vez que pasan, a pesar de las pintas que llevan.
Al tercer candidato que se dedicaba a la extracción y exportación de madera, le avisaron de la venta del coche.
Por la mañana vinieron a buscarles, fueron al Ayuntamiento para rellenar, certificar y registrar mediante un impreso, la compraventa. Después a una casa de cambios para ” changear ” los francos, porque en los bancos hacían muchas preguntas.
Quedaron para última hora de la tarde para llevarse el coche, pero no aparecieron hasta las once de la noche. Pensaron que, como no pueden circular con esas matrículas, (con una, porque Juanma se ha traido la delantera de recuerdo) lo hacían de noche para que no les pillasen. Se les enseñó todo, trucos, aceites, repuestos, cajas de comida, cocina y utensilios etc…Vieron que funcionaban todos los chivatos y luces, entregaron las llaves y se despidieron varias veces. Parece que les daba pena marcharse, porque al rato llamaron para decir que habían llegado bien, y preguntar por sus billetes de avión; un detalle.
A la mañana siguiente volvieron a llamar para interesarse por ellos, cuando estaban ya en Casablanca, A cada llamada suya les da un salto el estómago, pensando que se ha parado el coche en mitad de la carretera, pero se ve que todavía no le toca. El Gran Rover parece que salió muy contento, porque la verdad, el chófer que lo llevó, lo arrancó y lo trató casi tan bien como El Africano, aunque aquél lleva el mismo título por nacimiento. Se ve que les hizo caso, porque no paraban de insistirle en que, a ese coche, había que tratarlo ” doucement, très doucement,” como si fuera una ” femme “.
EPILOGO
Dadas las expectativas que se barajaban en este viaje, cualquier cosa podía fallar: motor/ corazón, transmisión / piernas, gasoil / comidas etc…, además de calor, polvo, arena, barro, apatía, accidentes, moral, cansancio y un cúmulo de pequeñas incidencias que animan o retraen para seguir adelante, y no sólo a ellos. Les dijo un mecánico que, el gasoil tan caliente puede afectar a ese tipo de bomba, haciendo irregular su funcionamiento. Los años afectan a todos por igual, y en estos viajes, superar los inconvenientes, es un factor tan importante como el del gozo de los descubrimientos.
Seguirán en la brecha, aunque tendrán que ir acomodando sus impulsos a sus capacidades. Simplificar actuaciones futuras, no significa reducir sensaciones, sólo minimizar riesgos. Tener la cabeza bien asentada en cualquier iniciativa, quiere decir que, la mitad de lo pretendido puede darse por conseguido; el resto es la parte destinada a la aventura, para lo cual no es imprescindible acometer acciones desmesuradas. Las satisfacciones pueden estar a la vuelta de la esquina, mucho más cerca de lo que se cree.
¡¡¡¡ Y AHORA QUE !!!!. Bueno…..todavía les queda un Toyota.

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