aotearoa hemeretzi (19)

•julio 26, 2017 • 2 comentarios

He recibido una carta del Sr. Alcalde de Nueva Zelanda que la transcribo literalmente:

Estimado Toyota HDJ-80:

Ha llegado a mis oídos que una pareja de catalanes y otra pareja de vascos han estado infiltrados en esta isla durante cinco o seis semanas y los citados individuos viajan en una autocaravana en la que pernoctan y  comen secretamente. No se ha podido comprobar sus intenciones al visitar el país,  pero parece que le han dado una pasada de arriba abajo tanto a la isla Norte como a la Isla Sur visitando los sitios más recónditos, tanto de las montañas como de la costa marítima. Se les ha detectado utilizando toda clase de medios de transporte además de la propia autocaravana como son el avión, el ferry, el barco, la bicicleta, el goming y hasta se han pegado sus grandes caminatas no sabemos buscando qué. Nuestros servicios de inteligencia han podido trazar sus movimientos debido a sus teléfonos móviles que han dado como resultado, las rutas que se observan en los mapas adjuntos. Se trata de un recorrido de unos 5000 km por los sitios más emblemáticos de ambas islas. Ha llegado a nuestro conocimiento también que usted Toyota HDJ-80  actúa como reportero oficial de la banda desde hace ya mucho tiempo. Dentro de nuestras elucubraciones y al observar su presencia en los alrededores de la Escuela de Cocina de Akaroa y a su gusto por la langosta y la tortilla de patatas con cebolla, tememos que intenten fusionar nuestra exquisita langosta del sur del Pacifico con  su famosa tortilla, para crear un nuevo producto-fusión llamado “tortilla de langosta con patatas”.    Agradeceríamos que nos pudiera aportar más información de sus movimientos y recompensaríamos generosamente su colaboración.

Le deseamos una larga vida al lado de sus compañeros.

 

Firmado: El Alcalde de Nueva Zelanda

Esta ha sido mi respuesta:

 

Estimado señor Alcalde:

Como Ud. comprenderá mi profesión de reportero y el secreto profesional que va implícito en ella, me impiden darle ninguna otra información aparte de la que está recogida en el blog de la banda. Por lo que le invito a que siga sus andanzas.

Por otra parte, en cuanto al asunto gastronómico que menciona, no me parece mala idea la fusión, pero donde estén unas anchoitas fritas con ajo y guindilla como nos lo recomienda el Gran Chef asturiano Alberto que se quiten los nuevos inventos.

 Muchos saludos desde Martutene

 Firmado: HDJ-80

aotearoa hamazortzi (18)

•julio 25, 2017 • 1 comentario

Habitualmente cuando hablamos de nuestros sentidos, enfatizamos en la vista, el oído, el olfato, el gusto y muchas veces nos olvidamos del tacto.  Pocas veces transmitimos nuestras sensaciones táctiles.  El tacto esta relacionado con la piel, con lo que se toca o es tocado. El abrazo, el beso son muestras especiales de estas sensaciones táctiles. La sensaciones  de frío, calor, textura, suavidad, aspereza,  vibración, calma, nerviosismo son sentidas pero no transmitidas.

Hoy  queremos transmitir a través de nuestras fotografías (ya que la lejanía  física nos lo impide)  lo que hemos percibido con todos nuestros sentidos (incluidos el tacto) en el viaje a Aotearoa (La tierra de la larga nube blanca).

Después de observar la magnificencia de los grandes espacios, la belleza de las montañas, ríos, fiordos, mares que componen estas islas, no está mal detenerse en lo pequeño, en lo cercano, en lo que está al alcance de nuestra mano, en lo que podemos percibir la textura, el olor, los brillos, las humedades, etc.

aotearoa hamazazpi (17)

•julio 24, 2017 • 1 comentario

 

La llegada por el sur a Kaikoura es una costa pedregosa con rocas bajas afiladas talladas por el agua y con algún islote suelto. El mar está más movido que de costumbre debido a las tormentas de los dos últimos días. Sin embargo el agua es de un azul claro solo teñida por las aguas marrones de las avenidas de los ríos que bajan crecidos. El cielo está limpio con un aire diáfano que permite ver el horizonte a muchas millas de dónde estamos. Esta zona costera del Kaikoura está dedicada a una reserva marina amplía donde acuden delfines, focas y leones marinos. También es paso migratorio de las ballenas desde sus caladeros de verano en la Antártida hasta sus zonas de cría más al norte en el Pacífico Sur en invierno. La carretera está en reconstrucción.
En el norte de la costa este de la isla sur construir  una carretera es una tarea muy dificil. Si a esto añadimos la exposición del terreno a los embates de las olas, la frecuencia de seísmos y los desprendimientos de las laderas de los montes cercanos el tráfico parece casi imposible. El Inland Kaikoura Range es una cadena montañosa muy cercana a la costa con altitudes de hasta 2700 ms que hacen de esa zona una de  las menos accesibles de la isla sur. Ni siquiera el Te Araroa Trail, ruta a pie que atraviesa Nueva Zelanda de norte a sur por los parajes más remotos, se aventura a pasar por estas montañas y ríos.
Los lechos marinos que emergieron hace millones de años han creado una infraestructura ideal para el asentamiento de numerosas colonias de focas que se alimentan de los ricos bancos de peces y donde después pueden descansar y amamantar a sus crías.  Se pueden observar miles y miles de focas ahora que están protegidas. Descansan casi siempre en su propio territorio individual y son los cachorritos los que juguetean entre las madres y los machos. Aceptan fácilmente la presencia humana y se dejan fotografiar exhibiendo toda clase de posturas. Solo cuando se pasa la distancia de seguridad pueden protestar con algún rugido para amedrentar pero sin perder la compostura. Un pase por entre estos colonias nos revierte a una naturaleza en esto puro.

 

 

 

 

aotearoa hamasei (16)

•julio 23, 2017 • 2 comentarios

Llegar a esta parte final de la Isla Sur de Nueva Zelanda enfrente de la isla de Stewad hace poner todos los sentidos al máximo de revoluciones. Aquí uno vibra. Aquí uno se recoge. Aquí uno se sobrecoge. Aquí uno se acuerda de lo suyos.  Es el lugar de donde mandar un inmenso abrazo a toda la gente que le quiere y que uno quiere. Este es un sitio especial, poco ruido, poco viento, poco sol. Pero seguro que hay días de galerna, de bramidos del mar, ruido de viento huracanado. Dias  de sol y de luz. Hoy el ambiente trasmite tristeza, pero es muy bonito. Se llegan a ver las montañas de la zona de Te Anau  al otro  del río que llega  hasta Riverton.  El pequeño puerto de Bluff está vivo, muy vivo. Aquí se embarcan  mercancías propias de esta zona, como la madera y los fertilizantes. También hay gran tráfico de contenedores que llegan con mercancía de otros países y que  son devueltos con  productos agrícolas y ganaderos, sobre todo de ciervo que se cría mucho en estas llanuras. Uno puede imaginarse a los primeros exploradores llegando a estas tierras tan lejanas en busca de pesca, caza de focas, ballenas, en unas condiciones durísimas.
Los intrincados bosques de hayas australes con sus troncos retorcidos mezcladas con  los helechos  gigantes y otras plantas que no conocemos , son el contrapunto a los hayedos de Irati que desde aquí uno añora. La vegetación de arbustos peinados por el viento y otias invasoras importadas desde Europa, crea una especie de cabellera recortada sobre el montículo que protege del Sur a la ciudad de Bluff.

 

El fin del mundo no es un punto concreto pero Curio Bay podría ser uno de esos puntos. Aquí te puede sorprender la más asombrosa  paz ambiental con las peores condiciones meteorológicas que jamás hayas encontrado. Lo que ayer era la puerta del cielo hoy se ha convertido en la puerta del infierno. Todo el viento que según un baserritarra de Orexa nace en el errekazulo de Narbaitzu en nuestra querida Euskal Herria, después de dar media vuelta al planeta con la fuerza que trae desde allí , aquí adquiere una velocidad inusitada que hace que  no se pueda estar de pie. Os lo dice uno que esta empadronado en Orexa a quien algunos llaman “el africano”.  Sus fotos os contarán, el resto…..

 

 

aotearoa hamabost (15)

•julio 19, 2017 • 2 comentarios

HITZIK GABE – NO COMMENT

 

 

aotearoa hamalau (14)

•julio 16, 2017 • 1 comentario

Hoy he tenido una conversación con Leon y ademas de algunos secretillos me ha contado lo siguiente:
“Después de las noches pasadas a la intemperie, después de las penalidades de las carreteras cortadas, acometemos con interés el camino hacia los lagos formados por la morrenas de los antiguos glaciares provenientes de los Alpes del Sur. Nuestro primer destino es el lago Tekapo. El día ha amanecido nevando. Las carreteras están impracticables. Los agentes gubernamentales nos exigen calzar cadenas ante cualquier amenaza meteorológica. Una nevada incesante nos hace refugiarnos en las aguas termales del lugar, cosa que nuestros cuerpos agradecen después de más de 2 días sin ducharnos. Después de un baño relajante y unas escalofriantes zambullidas en la nieve nos retiramos a nuestra fragoneta a pasar la noche. Los partes meteorológicos no auguran nada bueno para mañana, sin embargo después de estar toda la noche nevando, el cielo se abre limpio y brillante, con las carreteras heladas pero mejorando según avanza el día. El siguiente destino es el glaciar de Mount Cook. Día despejado y frío ambiente. La noche se presenta muy fría pero antes de que llegue nos dirigimos al Kea Point para tener unas vistas privilegiadas de la impresionante mole del Mount Cook. 2 horas y media de caminata nos dejan en disposición de pegarnos una buena cena, cosa que hacemos en el restaurante Chamois del Monte Cook, donde pasamos la noche por primera vez fuera de nuestra caravana al amenazar una noche muy muy muy fría. Sábanas limpias y buena ducha nos hacen olvidar de momento nuestra fragoneta. Por la mañana la lectura del termómetro que marca 13,5 grados bajo cero y encontrar que el punto más caliente de la caravana es el frigorífico porque todo lo demás está helado, nos confirma el acierto de haber dormido en hotel. Un espectacular amanecer con las cimas nevadas de la montaña teñidas de rosa es el broche final a una buena estancia en el fondo de este glaciar. Emprendemos camino hacia Queenstown donde va a seguir nuestra aventura.”

Nota: Os cuento un secretillo de Leon

“La fragoneta (como la llama él) no tiene gaviotero. Tiene leonera. Se duerme bien. Es amplia. Hay que subir con escalera. Pero no es lo mismo. Los gavioteros son otra cosa……”

 

aotearoa hamairu (13)

•julio 15, 2017 • 1 comentario

Dirigirse de la costa oeste hacia la zona de Christchurch es un ejercicio arriesgado en estas épocas del año. La carretera número 73 cruza la isla desde Greymouth hasta Christchurch pasando por el mítico Arthur Pass. Hacerlo un 11 y 12 de julio (invierno en Nueva Zelanda) está reservado para 4 todoterrenos, 4 esquiadores y 4 locos catalanes y vascos metidos en una autocaravana. Conforme va apareciendo la nieve las cosa se pone muy difícil. Poner y quitar cadenas se convierte en una rutina al subir y bajar los puertos. El único camión que circulaba ha tenido que detenerse ante la imposibilidad de progresar. La noche sorprende a nuestros aventureros en el mismo Arthur Pass, donde afortunadamente existe algún establecimiento que puede ofrecer algo de comida caliente, para no estar cocinando en la autocaravana cuando fuera hace 3 o 4 grados bajo cero. No hay suministro eléctrico y hay que aguantar el frío solo con la propia ropa. Una cascada iluminada y las huellas de algunos animales que no podemos identificar añaden más misterio a la noche. Al seguir la marcha un vehículo con luces de emergencia indica que la carretera está cerrada y que no se sabe cuando la abrirán. La bajada del puerto esta peligrosísima según ellos. Aquí también hay suerte y existe una estación de esquí básica donde también ofrecen algo de comida y café caliente. Después de 4 horas de espera y sin previo aviso el vehículo de emergencia desaparece sin decir nada y emprendemos de nuevo la marcha. La carretera no está tan mal como decían, pero está peligrosa sobre todo en las bajadas. El paisaje es impresionante , con montañas empinadas y más bosques de coníferas, curvas peligrosísimas, barrancos de aguas cristalinas y un valle glaciar amplio y largo donde a veces se remansa el agua formando lagos. A estos pastos de altura es donde acuden los rebaños de ovejas en verano. Algunos rebaños de vacas y ovejas han sido sorprendidos por las nieves y las vacas tienen que ser alimentadas con bolas de hierba, mientras las ovejas buscan entre la nieve algo que comer, lo que resulta curioso porque debajo de sus cabezas se hiela la lana y parece que llevan una barba colgando.