mongoliara ez dok hamairu

Uzbekistán

Pasamos la frontera a las 18h. y ya no paramos hasta Bukhara (Buxoro), parecía que nos perseguía el diablo. La cuestión era poner tierra de por medio, no fuese que nos reclamasen algo. Elegimos un hotel en la guía y buscándolo dimos con otro con buena pinta, además con parking. Entramos, preguntamos y nos quedamos. Y al meter el coche vimos que había dos todo terrenos más de dos familias holandesas con las que habíamos coincidido al entrar en Turkmenistán. Ellos hicieron la ruta del norte y nosotros la del sur, pero el desmadre es igual en todas partes. Nos informan con más detalle de los problemas con el gasoil, han comprado en el mercado negro a 1,20 dólares el litro. Tampoco hay gasolina ni gas. Hay multitud de coches y camiones que funcionan con metano. Como nosotros llenamos el depósito antes de la frontera, sin problema de momento.

Bukhara (Buxoro). Hay un refrán tradicional que dice que si Samarkanda es lo más bello de la tierra, Bukhara, es lo más bello del espíritu.

La ciudad, qué os vamos a decir: es una perlita en medio de estos desiertos interminables, patrimonio de la Unesco, todo reconstruido pero por lo menos da gusto verlo y no los montones de barro de sus vecinos.

La historia de Bukhara se cuenta por invasiones que se han ido sucediendo desde su fundación por un príncipe persa en el s.VII a.c..

Las invasiones han sido de persas Achaeménidas, Alejandro Magno, Heptalitas, Kushanes, Sogdianos, que le cambian el nombre y le ponen Vikhara, que en sánscrito significa monasterio. Después los Samánidas y con ellos la edad de oro, s. IX, en que llegó a tener más habitantes que bajo la dominación rusa. La llegada del islamismo supuso un cambio radical sobre todo en arquitectura, impulsando también la agricultura de irrigación, el arte, la literatura y la investigación, aportando grandes nombres en poesía, medicina, filosofía, matemáticas y astronomía.

Siguieron nómadas turcomanos, mogoles y más dinastías persas. En 1366 Ibn Batuta, escribe que salvo un par de mezquitas y madrassas todo está destruido.

En el 1500 llegan los uzbekos y durante siglos todo permanece en la violencia, la oscuridad y el olvido hasta la llegada de misiones inglesas en el s. XIX a las que eliminan después de torturarlas, y por último la dominación comunista de 1920.

Estos tomaron estas tierras a sangre y fuego, se las anexionaron constituyendo con ellas y otras más la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas( U.R.S.S.) hasta su desmantelamiento en 1990.

Los ingleses siempre han mirado con buenos ojos comerciales estos países, pero sólo consiguieron entrar en Afganistán, de donde salieron al poco tiempo rabo entre piernas, así como los rusos y todos los demás invasores que han tratado de dominarles por la fuerza a lo largo de la historia y los americanos serán los siguientes en salir, ya no les queda mucho.

En Bukhara, siguiendo el olor del gasoil, dimos con un autobusero que se comprometió a llevarnos 100 litros hasta Khiva donde se lo recogeríamos y le pagaríamos a 1 dólar litro. Pero en el camino y urgando por las gasolineras fuímos sacando más litros, total que salimos de vuelta con el depósito lleno, pero dejando una nota al chófer en el hotel que habíamos quedado, agradeciéndole su amabilidad y así salimos un día antes. No era problema para él pues la demanda era tan grande que con abrir la boca lo tenía vendido.

Khiva es una antigua fortaleza reconstruída en parte, quizá hasta demasiado, pero mantiene su vida tradicional, afortunadamente, ya que la crisis se deja sentir y lo notan. Sus magníficos minaretes, mezquitas y madrassas adquieren un hermoso tono dorado al atardecer, las murallas se recortan sobre un cielo amarillo rojizo dando la impresión de que una vez más ha sido atacada y las almenas flamean bajo un fuego exterminador.

En el camino de vuelta contemplamos por última vez el Amu Dharia que se expande por multitud de bocas del delta y canales de riego, provocando que el agua no llegue al mar de Aral, como viene sucediendo desde que los rusos acondicionaron miles de kilómetros cuadrados para el cultivo masivo del algodón, que la absorbe como papel secante. Las fuertes corrientes del mes de junio se han llevado otro puente de hormigón, y eso que el río está casi al final de su recorrido. El puente por supuesto era ruso, y suele coincidir que todo lo malo ó defectuoso se atribuye a la era soviética.

Al llegar de nuevo a Bukhara otra incursión en un taller de camiones, ¿diesel? No hay. Por favor, sólo 50 litros. Miradas cómplices entre el grupo de choferes y mecánicos. De ahí pasan al diálogo entre ellos. Vamos captando algo. Esto se anima. Ahora el precio: tanto, no, es mucho. Todos se miran, se baja el precio, se señalan unos a otros como determinando a quien le toca. El más aludido chupa y chupa del cigarro sin decidirse, el camión es de la empresa. Le convencen. Mejor 60 litros que 50, de acuerdo. Metemos el coche en un rincón discreto del patio. Sacan 10 litros de la cabina y 25 más con una manguera del depósito de un camión y 25 de otro. Pagamos y ni cuentan el dinero, tienen prisa, están contentos y nosotros también a 1 dólar el litro, cuando el precio normal es de 0,65 dólares. Al final foto todos juntos menos el jefe de la barraca, por si acaso.

Llegamos al mismo hotel de Bukhara, los mismos restaurantes, los mismos camareros, Kamil viene a saludarnos en el del mediodía. En el de la noche casi nos sirve sin pedir nuestro amigo que ya nos conoce, y por supuesto, nos hace un cambio para amigos, ¡NO PROBLEM!, a 2200 sum por dólar. Estamos en casa.

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~ por juanmaindo en agosto 5, 2010.

5 comentarios to “mongoliara ez dok hamairu”

  1. Venga, que ya no me dáis tanta envidia, que ya he pillado vacatas!!!!
    Si necesitáis colgar más fotos ya sabéis, a servir….
    Bonito viaje y bonito blog.
    Seguir así!!!!
    Periko, que no te veo en ninguna foto…..ande t’as metío jodío!!!!
    Agur

  2. Veo que además de las fotos estáis dipuestos a escribir todo un tratado de historia. Muy bien.
    Otra cuestión: hay que daros la enhorabuena porque habéis aprendido el método de regateo en compras y negocios propios del lugar.
    Seguir bien y a disfrutar de ese país que parece más preparado para el turismo. Hasta la próxima.

  3. Hola de nuevo, qué envidia de viaje, os voy a proponer otro reto más además de comprar gasolina,…, a ver si encontráis un camiseta de la selección de Uzbequistán (lo he escrito bien??), eso si talla XL, que por allí son muy delgaditos, 🙂

  4. Hola guapos. Estamos en Puigcerdá tomando el fresco. Bonita lección de historia; lo dicho: que escribáis un libro con las aventuras que váis viviendo, las fotos, excepcionales, sois fantásticos. Además, como dice otro comentario: qué bien habéis aprendido a regatear. Adeuuuuuuuuu y hasta la próxima.

  5. …jajajajaja… muy bueno lo del gasoil jajajaajja… por lo menos ya lo tenéis.

    segi horrela!!!!

    agur.

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