mongoliara hemeretzi (19)

Rusia

Barnaul. Desde la frontera hasta aquí el trayecto es completamente plano. La carretera a veces es buena, otras muy mala y otras en construcción, o sea, horrible. En esta zona hay trayectos rectos de tren de más de 100 km y de carretera de más de 20 y hasta 30 km.

Antes de llegar a la ciudad, pero cerca, había campos y colinas con casitas pequeñas rodeadas de verdor. Son las famosas ” dachas” ó residencias de fin de semana, con sus jardines y huertas. Las había de todas las formas y tamaños dando a la zona un ambiente como de casitas de enanos, aunque había unas más potentes; serían de las Blanca Nieves de turno.

Llevamos recorridos 16 mil kilómetros y en la mitad de los mismos no hemos visto mas que abedules y nos ha sorprendido ver enormes bosques de pino negro y rojo que rodean la ciudad.

De entrada nos ofreció muy buen aspecto, con edificios acristalados altos y modernos en medio de casas de madera del s. XIX, perfectamente conservadas y de gran riqueza arquitectónica. Los tranvías se ven de herencia soviética, pero como en otras ciudades rusas, son efectivos y limpios. El comercio es internacional en cuanto a marcas y modelos de ropa. Las modelos nativas de dos piernas: impresionantes, pues ya hemos dejado atrás los rasgos mogoles y predominan los arios, aunque la mezcla tampoco está mal.

Al día siguiente seguimos ruta hacia Mongolia, atravesando montes con puertos de más de dos mil metros y ríos anchos y rápidos con aguas turbias, fruto de la arenilla que se forma en estos ríos de glaciar por el choque y desgaste de las piedras.

Había centros para descenso de ríos y paseos con lanchas rápidas. Las orillas, como era fin de semana, estaban llenas de familias de pic-nic. El único problema es que no hay papeleras ni vertederos para depositar la basura, y, ó convives con lo que han dejado, que es “todo”, ó te buscas otro  sitio; una auténtica marranada. No faltan asadores y merenderos además de agricultores vendiendo sus productos. Como viene siendo costumbre, nuestra comida se compone de una ensalada con un kilo de tomate, dos ó tres cebollas y un par de dientes de ajo, aunque a veces ponemos una lata de bonito en aceite. Sí, ya sabemos alguno de los consejos que le dio Don Quijote a Sancho Panza cuando hicieron la primera salida de la aldea: “no comas ajos ni cebollas, que por el olor se conocerá tu villanía”, pero como comemos los tres lo mismo……pues eso, que no olemos.

Estábamos atravesando los montes Altay que se extienden por Kazahastán, Rusia y Mongolia, y las vistas eran fabulosas.

Hicimos una noche en el camino y saliéndonos de la carretera buscamos un lugar tranquilo. Los campesinos que estaban segando y recogiendo hierba, cuando pasaban, paraban sus vehículos y nos saludaban dándonos la mano. Como no entendíamos lo que nos decían, se quedaban cortados y trataban de hacerse entender alzando un poco más la voz, pero que nones, de “rusqui” nada. Apretón de manos y “dosbidania”.

En el concurso de satélites de esa noche, vimos dos casi juntos, en la misma dirección y a la misma velocidad. El primero se iluminaba mucho y el segundo poco, y dedujimos que el de delante sería el Soyuz 8 que remolcaba al Soyuz 7 que ya estará un poco viejillo. Es que como estábamos en territorio ruso……parecía lógico que fueran de allí. El vencedor esa noche vió cinco, y se llevó el consabido premio, claro. ¡qué envidia!.

Cuando llegamos a Tashantá, frontera rusa con Mongolia, Perico comentó el mal recuerdo que le trae este lugar, porque la primera vez que vino por carretera por Rusia, pasó acampado tres días y al final no consiguió pasar, teniendo que recorrer el sur de Siberia hasta Irkuts para poder entrar, con lo que se perdió unos días que más tarde le impidieron recorrer el país.

Llegamos un domingo al mediodía, y nos extrañó ver allí una ambulancia holandesa, cinco coches y dos motos italianas. Nos pareció que iba muy lento el paso de los vehículos, y los que esperaban nos dijeron que la frontera cerraba sábado y domingo, o sea, que hasta las nueve de la mañana del lunes nada. En el pueblo no hay hotel, ni cafés, ni bares ni nada de nada. Una letrina de tablas de madera en medio del campo, con un agujero en el suelo, y a esperar. Casi todos utilizaban la letrina que estaba a la intemperie, es decir, el puto campo.

Aprovechando este descanso dominical, nos decidimos a tratar de reparar el servo del embrague al que teníamos que añadir líquido cada tres días. Resulta que una junta y una membrana de goma estaban estropeadas. La junta no fue pega porque hicimos una nueva, pero la membrana ya era más delicada, y gracias a una lámina de caucho adhesivo que traíamos, conseguimos completarla. Montar todo, líquido nuevo, cebar….. y hasta hoy sin problemas. Fué decisiva la labor de José Ignacio que limpió concienzudamente los restos de goma descompuesta que se habían depositado en los conductos.

Nos quedamos muertos de envidia al ver con qué facilidad cruzaban las vacas el vallado fronterizo por una puerta para ir a pastar al otro lado; y sin papeles.

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~ por juanmaindo en septiembre 2, 2010.

6 comentarios to “mongoliara hemeretzi (19)”

  1. Esta tanda de fotos es aún más impresionante, si cabe, que las anteriores.¡Que paisajes!. La pena es que esos cielos nocturnos que contáis que veis (¡hasta satélites!) no puedan ser fotografiados. Recuerdos para todos desde Donosti y un beso para Pedro.
    Elena y Gonzalo.

  2. Veo que sabéis solventar cualquier problema, que lo mismo plancháis un huevo que freís una camisa. Como siempre cautivador relato y estupendo reportaje fotográfico.
    Dias atrás, viendo el museo Guimet de arte asiático de Paris, me acordé de vosotros y de lo mucho y muy interesante que estaréis disfrutando por esa ruta. Seguid poniendo en nuestros oidos lo que vuestros ojos disfrutan y buena ruta.
    Un saludo
    Alberto (Asturias)

  3. Os vÁis superando cada día más con los relatos y qué decir de las fotografías. Conseguís que al ver las fotos acompañadas de la lectura nos parezca por un momento que os acompañamos en ese viaje estupendo (ojalá).Seguid disfrutando y además contándolo. Saludos y una besazo para Perico.

  4. Además de disfrutar (en diferido) con vuestro viaje, vuestra alma de ingeniero, con ese otro viaje que hacéis al corazón de la técnica, me despierta gran admiración. ¡Bon pà amb tomaque! Y besos sin discriminar a nadie. Maite

  5. Kaixo jubiletas: arriben gaude zuen berriak irakurtzen. Pozik gaude zuek ondo pasatzeaatik, es mas no nos dais ninguna embidia. Onddo golpe bat eman du ta konjeladorea onddoz beteta daukagu. Noski zuetaz asko gogoratzen gea. Oso ondo pasatzen segi eta kotxea oso ondo zaindu onea ekarri edo han ibili bear dugulako. Biar estropadak y os tendremos presentes. gu jungo gea Pasaiatik Donostira traineran hamaiketakoa egin ta aber San Juanek nola irabazten duen. Aupa San pedro aunque no se haya clasificado. Agur beste bat arte.

  6. PUES NADA, A SEGUIR DISFRUTANDO DEL VIAJE Y DE LAS FOTOS Y DEL RELATO, EN FIN, UNA JOYA QUE NO PODEMOS PERDERNOS. ADEMAS, DESPUES DE ESTO YA PODEIS PONER UN TALLER DE CORTA Y PEGA PORQUE MIRA QUE SOIS APAÑADOS!. BUENO, TAMPOCO VOY A QUEJARME QUE ACABO DE LLEGAR DE FORMENTERA Y ESO ES OTRO PARAISO. ESPERAMOS CON FRUICION VUESTROS RELATOS. UN ABRAZO Y HASTA LA PROXIMA

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