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HERENCIAS SOVIETICAS – MAR DE ARAL – DESERTIZACION

Después de nuestra llegada a finales de septiembre, recién pasado el festival de cine de San Sebastián, y el hecho de que se presentase en el mismo el documental de Isabel Koixet sobre el mar de Aral, nos da pié a hacer algunos comentarios sobre esta zona que acabamos de recorrer.

El documental se ha realizado por encargo de la firma Roca, en el marco de sus programas de ayuda sobre el tema “ Agua “. Tanto la realización como la fotografía son magníficos, pero no deja de ser uno más de los muchos que sobre el mismo tema se han hecho. La directora ha cumplido con el encargo que se le pedía, y se desmarca sobre si la actuación de los soviets fue acertada o no.

En las críticas sobre el documental se cuestionan sobre, si el funcionario que en los años sesenta firmó la orden de desviar los cursos de los ríos Amu Daria y Sir Daria sabía lo que hacía, y las consecuencias de la misma. Es evidente que todas las desgracias y más si son ecológicas, se venden mucho mejor que unos magníficos, ordenados y exhuberantes campo de algodón que no llaman la atención, pasan desapercibidos precisamente por eso, por perfectos, y porque parece que están ahí desde siempre.

El cultivo del algodón precisa para su desarrollo de dos factores fundamentales: sol y agua, y ambos en abundancia. Cuando Rusia acogió bajo su “protección” a estos países asiáticos, fué consciente del potencial que disponían de estos dos elementos, y trataron de aprovecharlos, quizá en un principio desviando una pequeña parte del agua para unos incipientes cultivos. Con el tiempo, con el aumento de población de los nuevos países y con la demanda de los mercados internacionales, Moscú demostró una sed insaciable de algodón, lo que le llevó poco a poco a desviar prácticamente todo el agua de estos ríos para irrigar cientos de miles de km / cuadrados de estepas desérticas, en detrimento de los pueblos y de las industrias a las que daba vida el mar de Aral.

Es analizar con parcialidad el declarar a éste mar como desastre ecológico, en realidad lo es, pero nadie dice nada del beneficio que ha supuesto para los favorecidos, ni cuántos han sido éstos y cuántos los perjudicados. El mar de Aral se vende como destino turístico por la desertización ocasionada, en todas las agencias de viajes, no así los campos de algodón, y después de recorrer estos países durante dos meses, comprobamos que el agua no sólamente ha incrementado el cultivo del algodón, sino también el de verduras, cereales y frutas con el consiguiente establecimiento de conserveras a ello dedicadas, la sedentarización de la población nómada y su crecimiento, en medio de inmensos campos de algodón que constituyen auténticos y ordenados jardines.

¿ Se imagina alguien lo que podría suponer volver a la situación anterior?, ¿Desertizar otra vez todos los campos de Kazahastán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán y llenar el mar de Aral?.¿Qué pasaría con los millones de personas cuya existencia, economía y futuro dependen del algodón?,¿ Y la propia economía de estos nuevos países?. Para algunos de ellos quedan en segundo término ya que disponen de gas y petróleo, pero para otros es su principal producción, ya que las industrias creadas por los soviéticos fueron totalmente desmanteladas y abandonadas desde el 91, y semejan monstruos caídos con enormes chimeneas oxidadas, y edificios que parecen esqueletos llenos de cuencas vacías de ojos, y que son absolutamente deprimentes  a los ojos del viajero.

La decisión de desviar las aguas perjudicó y benefició por igual a dos países, Uzbekistán y Kazahastán, transformando parte de mar en desierto y parte de desierto en regadío.

Los dos principales puertos pesqueros, Aralsk en Kazahastán y Moinaq en Uzbekistán, dejaron sin modo de vida a 60.000 personas que vivían de las 20.000 toneladas de pescado que extraían al año. Esto incluye conserveras, barcos, astilleros y ferrys que navegaban por el mismo. El lago medía 400 km. por 280 km. y ocupaba 67.000 km/ cuadrados. La orilla del agua que queda está a 150 km. de la original, habiendo quedado el lago dividido en dos, por lo que se construyó un canal que los unía, con el fin de mantener comunicadas las dos ciudades, pero se cerró definitivamente en los 80.

La desecación del lago ha devastado la tierra a su alrededor. El clima ha cambiado, el aire es más seco, los inviernos más largos y fríos y los veranos más ardientes. Los vientos arrastran el polvo y la arena a cientos de km. , y el agua es más salada. Han aumentado las enfermedades respiratorias y los casos de hepatitis y tuberculosis, y ha disminuído la calidad del agua. Todos estos datos son generales y no hablan de porcentajes, ya que al haber disminuído los habitantes  no sabemos a cuánta gente afecta, y lo mismo nos ocurre con los beneficiados, que no sabemos cuántos son. El caso es que nadie trata de disminuir la parte irrigada, pues en los últimos años no han hecho mas que incrementarla, sobre todo Turkmenistán y Uzbekistán.

Restaurar el mar de Aral requiere dejar de irrigar totalmente durante tres años, o reducir a la mitad la superficie irrigada. Significa una reestructuración completa de las economías de Turkmenistán y Kazahastán, y ninguno de los dos considera seriamente la idea.

Hacia finales de los 90, Kazahastán incrementó un poco la afluencia de agua al norte del Aral, debido a la mejora de los sistemas de riego y a la suspensión del crecimiento de la superficie irrigada. Un crédito del Banco Mundial ayudó a mejorar las aguas para consumo, las instalaciones sanitarias y baños públicos, restaurar la biodiversidad y economía del delta del Syr Darya y estabilizar la parte norte del lago.  En el año 2003 se bloqueó el canal que unía los dos lagos en que se había convertido el mar, con un dique de 12 km. de largo y 10 m. de alto, para prevenir futuras fugas de agua hacia el lago sur, condenándolo al olvido. El lado norte ha subido varios metros y puede llegar en breve a un estado de equilibrio, alcanzando unos 3500 km./cuadrados para el 2025. Está ya a menos de 20 km. de Aralsk, sigue creciendo, y ya operan botes de pesca, pues se han introducido peces como la perca y la carpa que soportan la salinidad del agua, y se está probando la adaptación de las gambas.

Si la recesión del lago sur continúa, éste se dividirá en uno al este y otro al oeste. La parte este, si recibe algo de agua del Amu Darya, se espera repartirla en tres lagos con la construcción de pequeños diques, pero la parte oeste desaparecerá; todo ésto mientras existan acuerdos entre los políticos de éstos países centroasiáticos, para utilizar sistemas que reduzcan el consumo de agua, o incluso, de introducir cultivos no tan sedientos como el algodón. Aquí queda una esperanza, pero el lago sur se considera causa perdida.   

Parece que los errores originales son de los soviets, pero desde su independencia, Kazahastán ha seguido extendiendo sus cultivos de algodón . Como consecuencia, el lago Balkhash que recibe las aguas del río Lli, ha visto menguar su superficie en más de 2000 km./cuadrados en los últimos años, aumentando con ello su salinidad. Pasa lo mismo que con los anteriores gobernantes: los intereses económicos marcan la pauta del futuro.

La globalización y el incremento de la clase media y del poder adquisitivo de éstos países, aumenta la demanda de productos y servicios que no hace muchos años eran exclusivos de la realeza, la nobleza, la aristocracia y las clases adineradas, en detrimento de la explotación racional de bienes y recursos, en un mundo en expansión y ávido de gozar de lo que hasta ahora , les había estado vedado. Esto ocurre por ejemplo con el caviar; su producción está casi extinguida por el furtivismo y la sobreexplotación del Beluga en el mar Caspio, y como remedio se estimula la creación de piscifactorías para la cría de diversa clases de peces cuyas huevas sustituyan a las auténticas. A tal fin, se ha creado una en el Valle de Arán, bajo auspicios de la Comunidad Europea, para la cría del esturión y la comercialización tanto del pez como del caviar que produce, y que se vende en Viella bajo la marca NACARII, pero claro, no por ser de aquí es barato. Quizá el más asequible sea el de salmón por su abundancia. De todas maneras, más vale fijarse en la letra pequeña de los envases, pues “caviar” es la denominación común para todos ellos.

Otra forma de desertización y cada vez más extendida, son los rebaños de cabras. Mongolia tenía como base de su cabaña a fin del siglo pasado los caballos, a los que seguían ovejas, vacas, camellos, renos y en último lugar las cabras, pero éste orden se ha invertido, y aquí como en los países de alrededor, dependen más de éstas que de otros animales.

De 1941 a 1991, el número de ovejas y de cabras se ha doblado llegando a seis millones en Turkmenistán, y cuadruplicado en Kirguistán llegando a diez millones. Como resultado han desaparecido un tercio de los pastos en el segundo, el viento erosiona las estepas de Kazahastán, la falta de rotación de cultivos degrada los suelos, el 40 % de los pastos están sobreexplotados, y serían necesarios de 10 a 50 años para devolverlos a su fertilidad original. En Kirguistán , el 70 % está por debajo de los niveles aceptables, y en Tayikistán, los pastos de montaña han bajado 50% en 25 años, y grandes áreas del Parir están amenazadas de desertización.

Otra herencia soviética, esta vez positiva, son los millones de árboles que jalonan calles, avenidas y parques de las ciudades y los pueblos de todos estos países, proporcionando sombra para personas y animales en los tórridos veranos, y freno para las ventiscas del crudo invierno con mas de 30º bajo cero durante varios meses. Las inmensas llanuras de secano están cuadriculadas con hileras de dos a seis filas de árboles, formando espacios de entre medio y un km. cuadrado con el mismo fin.Los trazados de las vías de los trenes con rectas, y muchas, de más de 100 km., disponen de las mismas defensas de árboles allí donde las ventiscas son más agresivas.

También es casualidad, que no se vean árboles jóvenes o recién plantados, porque desde hace veinte años nadie se ha molestado en hacerlo, y cuando uno muere o se cae, nadie se preocupa en reponerlo. Es más, lo que sí se ve es que cada uno corta el que le molesta, o porque se hecho muy grande, o porque ha construído su casa demasiado cerca, y lo que estorba, claro, es el árbol.

Las carreteras, no solamente tienen sus hileras de árboles, las que les van quedando, sino que hasta un metro de altura están siempre perfectamente blanqueados, menos mal, favoreciendo de ésta manera sobre todo el tráfico nocturno, porque la señalización horizontal deja mucho que desear.

Hablando en Ulan Bator con un Sr. Notario de la época soviética sobre la herencia rusa, y su influencia todavía latente en todos los estamentos burocráticos y de funcionariado, nos decía que hacía sólo veinte años que eran independientes, y que después de la desbandada general y el abandono absoluto del país por parte de sus “ protectores”, era casi un milagro haber podido sobrevivir siquiera para mantener la cabeza fuera del agua , y no ahogarse en la marea de miseria y corrupción que le siguió.” No es tiempo suficiente”, nos decía una y otra vez rememorando el pasado, “ No es suficiente”, y se comprende.

~ por juanmaindo en junio 15, 2011.

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