afrikara hamalau (14)

OTRA VEZ SAINT-LOUIS

Desde Bakel continuaron viaje hacia Saint- Louis. La carretera tiene tantos agujeros, tan grandes y los bordes tan carcomidos, que es muy peligroso confiarse en algún trozo bueno, ya que te ves forzado a frenar hasta casi parar, o sacar 2 ruedas al arcén , que es lo que hacen los de aquí ya que es mejor que el asfalto. Eso si, puedes conducir lo mismo por la derecha que por la izquierda, el tráfico es muy escaso y cuando viene un autobús o un camión, pasas por donde te dejan ellos y sin protestar. Por todo ello hacen una media de 40 km/hora y con tanto salirse de la carretera y circular por la laterita volcánica roja, terminan con el pelo color zanahoria. El equipaje y el coche mejor ni mirarlos.

          Al llegar a Ndioum Juanma se acordaba de un recinto delicioso cerca del rio Doué, propiedad de una pareja de francés y senegalesa. No solamente tenían sitio, sino que esa noche fuimos los únicos clientes. Encargamos la cena y nos acercamos a la orilla de este afluente del Senegal y que discurre paralelo al mismo. La luz africana de un delicioso atardecer de invierno, las piraguas pasando gente de una orilla a la otra, las simpáticas jóvenes cargando sus haces de leña y deseando hacerse fotos, y la niña de unos ocho años que remaba la barca , y que además era una salada , fueron el colofón para un pesado dia de carretera y calor.

           La deliciosa ensalada lavada , eso si, con agua y lejía, el pollo con patatas fritas, la macedonia de frutas y la cerveza alemana les dejaron sumidos en el sopor del sueño. No les dio tiempo ni a lavar los calzoncillos: cayeron como fardos.

          Por la mañana, preguntando por el camino dieron con un paso para acceder a la orilla del mismo rio, donde Juanma sabía que había una barcaza que traslada los coches a fuerza de brazo. La encontraron pero había un contratiempo;; llevaba una semana parada porque se le había hecho un agujero al cajón metálico y se hundía. Entonces pasaron en piragua hasta el pueblo de Guédé, donde querían ver una antigua mezquita de estilo sudanés. ¡ Qué decepción! Estaba casi en ruinas , aunque 5 años antes  Juanma la vió hecha una pocholada. Nos dijeron que las lluvias del verano pasado la habían estropeado, y , claro, para restaurar había que trabajar y estaban un poco cansados. Además ya habían empezado a hacer una nueva con bloques y hormigón, y no merecía la pena arreglarla ,era muy vieja.  De todas formas por si se estiraban, les pidieron dinero para pagar el recibo de la luz de la mezquita.

          Al llegar al cruce para ir a Podor, preguntaron al poli, un señor mayor muy amable y les contestó en correcto castellano la dirección, los kilómetros, dónde estaban los antiguos muelles fluviales , el mercado y hasta un hostal agradable para tomar una cerveza. Se vé que con el tiempo van congeniando un poco con la autoridad.

          En el muelle estaba atracada el barco Bou el Mogdad que hace el recorrido entre Saint-Louis y Podor cada 2 semanas, una para subir y otra para bajar , exclusivamente con turistas.

          Las casas y almacenes junto al rio están muy deteriorados. Sólo un par de ellas están restauradas , pero a la vista del barco tan blanco, el rio y la vegetación, con solo cerrar los ojos te trasladas a los primeros años del siglo XIX cuando el comercio fluvial y el resto de los negocios de los franceses eran florecientes, y no puedes dejar de imaginar el ambiente colonial de trabajo forzado y sumisión que se respiraría por todas partes. Habalron con gente mayor que recordaba el mundo que les tocó vivir de niños y las sensaciones que les despertaba la vista del barco.

          Se acercaron al fuerte francés de 1774 y en el que se alojaba el gobernador Faidherbe cuando iba de visita, porque habían leído que se había restaurado en el año 2006 .¡ Qué va ! Estaba hecho una porque. Cuando los franceses se establecieron allí, les tenían tanto miedo a los vecinos mauritanos, a los que les habían mangado gente para venderlos como esclavos que lo construyeron en 6 semanas. Os podeis imaginar que no les dio ni tiempo a cocer bien los ladrillos, el microbio ladrillero se los está comiendo y aguantan menos que el mortero que los une; una pena, los ladrillos y los esclavos.

           Desde la población de Richard Toll , que toma el nombre del ingeniero francés Claude Richard que introdujo el cultivo del cacahuete en esta zona, la carretera hacia Saint –Louis está con obras de ampliación y asfaltado , y tiuenen que circular muchos kilómetros en medio de un polvo infernal.

          Ese fin de semana se celebra el festival de Musica étnica de Saint- Louis y hay varios escenarios montados. Se van a uno de ellos en el barrio de Sor y en la tercera canción se marchas aburridos. Las étnicas están bien , pero todavía no le han cogido el tranquillo a sus canciones.

          Se alojan en el Siki Hotel, de Jaime, el sevillano, que también vivió en Bilbao , y charlando charlando van arreglando todos los problemas del mundo.

          Por la mañana del sábado recorren de arriba abajo la lengua arenosa de La Barbarie, observando con horror la suciedad, basura, falta de higiene , dejadez, abandono y todo lo que se quiera decir que les sobra y que les falta.

          Al norte tienen una playa kilométrica, fina y blanca donde , en un promontorio de arena, está el cementerio musulmán de los pescadores. Cuidado con las fotos porque los “ lebu “ son orgullosos y no les gusta que se les moleste, a los vivos, no a los  muertos.

          Hacia el sur descargan las enormes , preciosas y llamativas lanchas de pesca. Las mujeres limpian los pescados, los secan al sol y todos los restos se pudren o se queman para ahumar otros pescados. Algunas barcas se descargan con cestos metiéndose la gente hasta la cintura en el agua. Ente pescadores, mujeres, niños, perros, gatos, humo, olores de pescado, alcantarillas etc, el ambiente es inenarrable..

          El domingo por la mañana tienen previsto salir hacia Dakar para tramitar los visados de Mali y Burkina Faso, completando con ello  el circuito de Senegal.

~ por juanmaindo en enero 30, 2012.

3 comentarios to “afrikara hamalau (14)”

  1. ¡¡¡ pues a mi más que el viaje, lo que me da envidia… son las galletas !!!!

  2. ¡Qué alegría ver algo de mi viajando por África! Ha sido todo un detalle.
    Las txalupas multicolores tienen mucho atractivo, como alguna de las neskas que nos mostráis.
    Otra vez más atrapado por el relato y por las imágenes. Lo estáis bordando.
    G. R. consigue tener much@s amig@s a su alrededor, interesante. No todo va a ser cargar con vosotros dos y vuestro bártulos.
    LARGA VIDA A ESTOS EXPLORADORES Y A SU MÁQUINA.

    “El hombre no necesita viajar para engrandecerse; en sí mismo lleva la inmensidad”. (F. R. Chateaubriand)

  3. 35º centígrados veo en una foto … ay, unos tanto y otros tan poco (!!!)

    Mira, viajar con vosotros ya da algo de calorcito

    Que os gustan las chicas se nota (claro, tan guapas, tan elegantes y coloridas)

    Muxus. See you in skype

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