afrikara hamazortzi (18)

ARRANCA CABRON

Después del último incidente, y kms. de pista más adelante, llegaron a la presa de Manantali, que abastece de corriente eléctrica a la mitad de Mali. Como ya era tarde fueron a ver los dos únicos sitios donde dicen que se podía dormir.¡ Qué indecencia y qué asquerosidad!. Salieron corriendo a comprar pan y acamparon detrás del puesto de la gendarmería, a los que pidieron permiso. En el fondo les va la marcha, y si no vienen ellos, los van a buscar: extraña relación amor – odio. El sobrecito de jamón bien sudado, y unos tallarines al parmesano, fueron el colofón perfecto del día.

La mañana siguiente, la pista los llevaba a través de poblados malinkés auténticos, sin edificios de bloques que es lo moderno para ellos. En un pueblo, un cazador les hizo de public relations, y repartieron unos caramelos. Más tarde pararon en otro de chozas decoradas, con pinturas en las paredes: era Diankala. Como siempre, aparecieron primero los críos y a continuación una persona mayor, con el método de pedagogía práctica  en la mano, repartiendo a derecha e izquierda para que no molestasen. “ Bon yur, saba bien, merci etc…”, y le pidieron permiso para fotografiar. “ Por supuesto, será un placer”. Les acompañó, les enseñó como desgranan el cacahuete, y a sus mujeres también, hasta seis. Le dijeron que ellos no tenían ninguna, serán jetas, y el buen hombre, con gran dolor de corazón, las repartió: “ ésta para ti, y esa otra para ti.” La juerga fue general porque todo era mentira; el hombre era de Kita, y estaba repartiendo las mujeres de otros.

Visitaron huertas, pozos,- por cierto, sin polea, a puro huevo-, chabolas, familias, recién nacidos, cabras… y les comentaron que su principal producción industrial, era el algodón sin regadío, solamente con el agua de la temporada de lluvias. Para su sustento, aparte de las verduras de huerta, cultivan maíz, mijo, ñame….que guardan en graneros sin puertas, y a los que se accede por una ventana bastante elevada.

El Sr. organizaba a los grupos de críos, entonaba canciones, y ellos cantaban y saltaban como posesos para salir en el video. Cuando lo reproducían y se veían y oían, el alboroto llenaba el pueblo. Qué gusto da ver a los niños y niñas, que diría Ibarretxe, tan felices no teniendo nada, ni siquiera bolsillos para meter las manos, o para guardar escarabajos y lombrices, que es lo propio. Resulta curioso comprobar con qué emoción  dan la mano a un “ tubabu”, ya que algunos era la primera vez que veían uno. Suelen retirar la mano muy rápido, como si les fuese a dar calambre, y si se la retienes un poco, los pequeños chillan y se echan a llorar. Imaginaros la risa de los mayores al verlos tan asustados. Todas las Sras. querían llevarlos a sus casas para sacarse fotos con sus bienes más preciados: el niño, la cabra o el árbol de papayas.

Con estas imágenes en la retina llegaron a Bamako. A la entrada vieron restos de cubiertas quemadas, y pensaron que había pasado algo. Ya lo creo: el eterno problema con los Tuareg, que se les reconozca y se les dé un status especial. Ya han firmado acuerdos varias veces, que el gobierno incumple repetidamente, y vuelta a empezar. El Norte, de Tombouctú a Gao está muy revuelto. En el primer enfrentamiento serio, acabaron con 40 soldaditos  que el ejército mandó poco menos que con tirachinas, cuando ellos están muy bien armados y entrenados, porque vienen de luchar como mercenarios en la guerra de Libia. Las madres de los soldados organizaron una mani en Bamako como protesta, pero infiltrados pro-gobierno la reventaron, y aquello acabó como el rosario de la aurora, rompiendo escaparates y atacando incluso a los mismos taxistas.

Esto nos lo contó Xabi, un amigo de Antonio, su contacto en Burgos, y que sabían que andaba por aquí. Con él viaja Ignasi, fotógrafo, que acaba de volver de visitar el País Dogón durante una semana, y que les asegura que está todo muy tranquilo, tanto que está todo el mundo desesperado porque el turismo se ha reducido casi a cero. Viajan en un camión Unimog  preparado que es como un tanque, y dicen que cada rueda pesa 130 kg. y la verdad, como pinchen a menudo su lumbago se puede resentir. Por cierto, llegó una boda como la que vimos en  Podor. Los invitados estaban de un guapo subido, más elegantes que en aquélla. Qué peinados, qué maquillages  y qué vestidos. El entorno era muy bonito con jardines muy cuidados, y al final Juanma no pudo resistir la tentación de fotografiarse con los novios, fijaros que eran tamaño XXL.

Antes de salir al día siguiente, hicieron zafarrancho en una gasolinera; vaciar todo el coche, lavarlo por fuera y por dentro, quitar los kilos de polvo…además de cambiar aceite, filtros, comprobar niveles de caja de cambios y grupo etc…Les llamó la atención el que todos los coches utilicen SAE 50 en sus motores, sin delicadezas de multigrados, a lo recio. Pagaron 24 € por  todo, así ya se puede.

Aquí tuvieron un encuentro gracioso. Mientras Perico saldaba cuentas en la gasolinera, llegó un coche con un tío grande y varios acólitos jóvenes. El grande, de blanco, debía de tener cagalera porque entró corriendo a los servicios. Al salir, se agolpó mucha gente a su alrededor, era un “ Marabout”, dirigente espiritual. Llega Perico, se mete en el coche, el marabout le vé, se acerca, le da la mano y le dice que le gusta mucho el Gran Rover, y que se lo regale. Perico hace como que no entiende. Viene uno de los acólitos y le explica que el Marabout, que es un líder religioso muy importante se sentiría muy satisfecho si, en razón de su liderazgo le regalasen el Gran Rover. Perico le contesta que lo sienten mucho, que les  gustaría enormemente poder hacerlo, pero que lo tienen comprometido con una orden religiosa católica en Benin, y que les es imposible.  A todo esto, Juanma se partía el pecho como el perro pulgoso, y Perico no dejaba de decirle:” arranca, cabrón, arranca, que este tío nos va a liar “

Después siguieron carretera a Segou. Es la cuarta ciudad del país y con un gran poder económico impulsado por los franceses, que establecieron aquí un puesto colonial avanzado, que funcionó hasta mediados del siglo XIX, Las mansiones coloniales de la calle principal, y los almacenes de las orillas, son testigos de una época otrora floreciente, y que a través de su Office du Niger, trató de convertir una amplia zona del delta interior del río, considerada como muerta por ser estéril, en productiva zona de explotación agrícola, gracias a avanzados sistemas de irrigación que subsisten hoy en día.

Cayeron en un hotel bajo dirección alemana, que ya desde la entrada cautivó su sentido del olfato, ratificándose más tarde su acertada elección, con un delicado ágape. Dicho así parece que van de sahariana y salakof descubriendo el continente.

A última hora de la tarde, después de soportar el  harmatán todo el día soplando implacable, con temperaturas de 15º a las cuatro de la tarde, y todo el mundo con anorak, o con lo primero que pillan, se dan una vuelta por la orilla del Níger. Allí se enteran de que el día 15 empieza el famoso Festival sur le Niger. El estrado se monta sobre un pontón flotante frente a una tribuna de espectadores. Ven la propaganda, recuerdan su asistencia al festival de St. Louis, y deciden que, no habiendo ido nunca al festival de marionetas de Tolosa, ni al de jazz, ni al de Lanuza en Sallent que también es flotante, no serían capaces de soportar éste, y deciden que no les merece la pena volver desde los Dogones una semana más tarde, sin conocer a ningún grupo, ni de canto, ni de baile, ni de marionetas, y seguir su ruta.

~ por juanmaindo en febrero 10, 2012.

4 comentarios to “afrikara hamazortzi (18)”

  1. Interesante ver como se agolpa la gente a vuestro alrededor y constatar que levantáis expectación allá por donde rodáis. Me gusta mucho la foto del panadero y con ese horno seguro que consigue unos panes estupendos. Cómo me gustaría estar de pinche unos días con él.
    El tamaño de los novios no los aguanta cualquier tarta.
    Lo del plato del día, escueto. ¡Ya vendrán tiempos mejores! Al menos fruta ya se ve.
    Otro capítulo inmejorable. Buen camino, viajeros.

    “La mitad del romanticismo del viaje no es otra cosa que una espera de la aventura”. (El caminante, de Herman Hesse).

  2. Me asombran estos colores que hace que palidezcan nuestros campos y nuestras montañas, son una maravilla, y cómo lo contáis también. Lo estamos viviendo aunque sabemos la mayoría de nosotros que jamás podremos ir a esta Africa inmensa y desconocida; al menos tendremos la suerte de haberlo compartido con vosotros. Bueno, el frugal almuerzo de tomate y lata de conserva es muy sano, y sobre todo impide un aumento de peso y colesterol, asi que dando gracias. El bacalao y las cocotxas ya os las comeréis en Donosti y a unas gambas de Palamos ya os invito yo para cuando volváis. Un abrazote chicos, abur.

  3. Kaixo Juanma.
    Aquí Jorge, desde San Pedro. Veo que seguís estupendamente y que ni el Marabout ha sido capaz de trajinaros el vehículo.
    Por aquí mucho frío. Hacía años que no hacía tanto. El fin de semana en Aralar, en la txabola a siete bajo cero. Qué sana envidia me dáis!
    El viernes pasado tuvimos caldereros en el pueblo. Buen ambiente, aunque gélido. Maite y yo nos tuvimos que retirar prudentemente para evitar males mayores a las crias.
    Un fuerte abrazo y seguimos en contacto.
    Ondo ibili!

  4. Qué bonita esa mezquita!!!
    Impresiona que sean capaces de poner en pie semejante edificio con barro y maderas.
    Joer con el bibendum. Está en todos sitios.

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