bibemdun bila hamairu (13)

Tengo 21 años y más de 288.000 kilómetros sobre mis articulaciones. A veces me siento muy joven y animoso y me comería el mundo. Me iría otra vez a Mongolia, pasearía mi cuerpo serrano por la Patagonia, recorrería Siberia y por qué no Australia. Pero me (nos) gusta África. Sin embargo, estos días estoy un poco preocupado por el futuro. Después de las lipotimias para arrancar de anteayer, mis compañeros me han hecho parar porque algo no les sonaba muy bien. Efectivamente las gomas de los amortiguadores traseros se habían hecho ciscos y en cada bache (y yo en este viaje he pasado millones) y por el tolé de los arenales, el ruido y la vibraciones eran insoportables. Así que han decidido que había que hacer algo. En un pueblecito de la costa senegalesa llamado Mboro han comprado unas gomas nuevas de no sé que otro vehículo y con la ayuda del “mecánico” local y la de su pinche de 11 años (este txabal acabará teniendo un taller propio), con la navaja multiusos del Afrikano y haciendo una autentica obra de artesanía me han cambiado las gomas. Hoy me han metido mano (de varios colores, blancas y negras) a fondo y no os lo vais a creer pero me ha dado un cierto gustirrinin y esto es otra cosa. Tengo gomas para rato.

Había que agradecerles por sus atenciones y los he llevado a la playa de este pueblo y después a la de Kafar. Vaya sitios bonitos. Ahí está la vida. La gente vive en le playa. Trabaja, come, reza, se divierte, socializa, zanganea, todo lo hace en la playa. No sabemos si también aman y duermen en la playa pero seguro que algunos lo hacen entre aquella selva de barcos de pesca que tienen que meter y sacar del agua a mano, cooperando los de un barco con los de otro, a lo cual estos no se han  podido resistir y allí me los veo a los dos empujando al son de un cantico que ni siquiera entendían. Estos barcos están fabricados en la misma arena con las medios más rudimentarios que os podéis imaginar. Hay maestros artesanos de la azuela que hacen tallas con una precisión extraordinaria. Los niños están todo el día jugando pero entre sus juegos ayudan a la familia y aprenden los oficios que después van a ejercitar. Serán pescadores, burreros, limpiadores de pescado, acarreadores, carpinteros, herreros, cocineros, mercaderes, panaderos ( el pan se hace al lado de la playa), etc. También serán pintores para seguir con la tradición de pintar sus barcos con la profusión de dibujos y colores que les caracteriza. Aquí se pesca mucho. Aquí se pesca de todo. El famoso lenguadito de los restaurantes de Milán, el famoso pulpo gallego y otros famosos son pescados aquí. Miles de barcos a miles de kilos cuantos millones de kilos salen de las costas de Senegal al año? Puede el mar reponer todo esto que se le extrae? Sumergido en mis pensamientos Juanma y Leon me han llevado al mítico Lago Rosa cerca de Dakar.

Los recolectores de sal y sus familias viven en cabañas a orillas del lago repartidos en tres pueblos. Pasan allí una parte del año y luego regresan a sus pueblos en el interior o en el extranjero (Mali, Guinea Conakry, etc) para encargarse de sus tierras entre julio y septiembre una vez ha finalizado la extracción. Con el cuerpo untado en manteca de karité los obreros permanecen sumergidos con el agua hasta el pecho, con un tamiz que sostienen colgado del cuello. Con unos bastones cuya punta es de hierro traspasan la corteza del fondo del lago y extraen cubos de sal blanca. A continuación los cubos llenos de sal se cargan en barcas qué pueden transportar hasta una tonelada. Esta será vendida entre 8000 y 25000 Cefas ( 12 a 38 euros) la tonelada. En las orillas del lago las mujeres descargan las barcas y vacían los cubos formando grandes montones. Al final de la jornada se les pagará en función de la porción de barca descargada.

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~ por juanmaindo en mayo 2, 2015.

3 comentarios to “bibemdun bila hamairu (13)”

  1. Zenbat jende eskua ibilgailura sartuz!
    Un poco de gustirrinín, a quien sea, nunca viene nada mal con gomas o sin ella.
    ¡Por fin alguna mención al pan! Me falta la imagen. Por lo demás sigo con emoción vuestro periplo.
    Bidai ederra izan.
    Alberto.

    Viajar te deja sin palabras, luego te convierte en el narrador de historias. (Ibn Battuta, 1304-1369, gran viajero del mundo islámico)

  2. Veo que Toyota de vez en cuando da “quejios” cuando se pone “malito” y se “alegra” de cuando le curais, relatos geniales, vuestros recursos no tienen fin.
    Se nota que por allí se come distinto, lo digo por que los bibemdum tienen peor cara y son muy “estilizados” , los de aquí tienen los michelines más hermosos…….., esos son de lo más original.
    Las fotos, una pasada captais el color y lo etnico como nadie.
    Gracias.
    Un abrazo. Lupe

  3. Bravo, Toyota, en la flor de la vida después de ese lifting a manos del mecánico, su pinche, el Leon ingeniero y el Afrikano con su herramienta quitapenas, a él nada se le resiste, yo lo he visto en acción, Y en ese quirófano de lujo que se ve en la foto. Guapo reportaje!
    Ahora a por Fito y Miguel… A divertirse

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