aotearoa hamasei (16)

Llegar a esta parte final de la Isla Sur de Nueva Zelanda enfrente de la isla de Stewad hace poner todos los sentidos al máximo de revoluciones. Aquí uno vibra. Aquí uno se recoge. Aquí uno se sobrecoge. Aquí uno se acuerda de lo suyos.  Es el lugar de donde mandar un inmenso abrazo a toda la gente que le quiere y que uno quiere. Este es un sitio especial, poco ruido, poco viento, poco sol. Pero seguro que hay días de galerna, de bramidos del mar, ruido de viento huracanado. Dias  de sol y de luz. Hoy el ambiente trasmite tristeza, pero es muy bonito. Se llegan a ver las montañas de la zona de Te Anau  al otro  del río que llega  hasta Riverton.  El pequeño puerto de Bluff está vivo, muy vivo. Aquí se embarcan  mercancías propias de esta zona, como la madera y los fertilizantes. También hay gran tráfico de contenedores que llegan con mercancía de otros países y que  son devueltos con  productos agrícolas y ganaderos, sobre todo de ciervo que se cría mucho en estas llanuras. Uno puede imaginarse a los primeros exploradores llegando a estas tierras tan lejanas en busca de pesca, caza de focas, ballenas, en unas condiciones durísimas.
Los intrincados bosques de hayas australes con sus troncos retorcidos mezcladas con  los helechos  gigantes y otras plantas que no conocemos , son el contrapunto a los hayedos de Irati que desde aquí uno añora. La vegetación de arbustos peinados por el viento y otias invasoras importadas desde Europa, crea una especie de cabellera recortada sobre el montículo que protege del Sur a la ciudad de Bluff.

 

El fin del mundo no es un punto concreto pero Curio Bay podría ser uno de esos puntos. Aquí te puede sorprender la más asombrosa  paz ambiental con las peores condiciones meteorológicas que jamás hayas encontrado. Lo que ayer era la puerta del cielo hoy se ha convertido en la puerta del infierno. Todo el viento que según un baserritarra de Orexa nace en el errekazulo de Narbaitzu en nuestra querida Euskal Herria, después de dar media vuelta al planeta con la fuerza que trae desde allí , aquí adquiere una velocidad inusitada que hace que  no se pueda estar de pie. Os lo dice uno que esta empadronado en Orexa a quien algunos llaman “el africano”.  Sus fotos os contarán, el resto…..

 

 

~ por juanmaindo en julio 23, 2017.

2 comentarios to “aotearoa hamasei (16)”

  1. Vibrar, recogerse, sobrecogerse, rememorar…, ¡menuda borrachera para los sentimientos! Si no importa recibo ese abrazo, sintiéndome entre los apreciados, traído por galernas, vientos huracanados y bramidos del mar. Aquí, a orillas del Cantábrico, se convierten hoy en suave brisa y ligera bruma con unos tímidos rayos de sol que atraviesan las nubes.
    Las postales no desdicen vuestro poético comentario.

    “No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente” (Maurice Herzog)

    Esperando ansios@s y envidios@s la siguiente.
    Abrazos.

  2. Un abrazo fortisimo para nuestro Africano de Orexa y cuadrilla. Preciosas fotos y narraciones q estamos deseando oirte en directo.
    Ondo segi eta asko disfrutatu!
    Miguel y Elena

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