aotearoa hamazazpi (17)

 

La llegada por el sur a Kaikoura es una costa pedregosa con rocas bajas afiladas talladas por el agua y con algún islote suelto. El mar está más movido que de costumbre debido a las tormentas de los dos últimos días. Sin embargo el agua es de un azul claro solo teñida por las aguas marrones de las avenidas de los ríos que bajan crecidos. El cielo está limpio con un aire diáfano que permite ver el horizonte a muchas millas de dónde estamos. Esta zona costera del Kaikoura está dedicada a una reserva marina amplía donde acuden delfines, focas y leones marinos. También es paso migratorio de las ballenas desde sus caladeros de verano en la Antártida hasta sus zonas de cría más al norte en el Pacífico Sur en invierno. La carretera está en reconstrucción.
En el norte de la costa este de la isla sur construir  una carretera es una tarea muy dificil. Si a esto añadimos la exposición del terreno a los embates de las olas, la frecuencia de seísmos y los desprendimientos de las laderas de los montes cercanos el tráfico parece casi imposible. El Inland Kaikoura Range es una cadena montañosa muy cercana a la costa con altitudes de hasta 2700 ms que hacen de esa zona una de  las menos accesibles de la isla sur. Ni siquiera el Te Araroa Trail, ruta a pie que atraviesa Nueva Zelanda de norte a sur por los parajes más remotos, se aventura a pasar por estas montañas y ríos.
Los lechos marinos que emergieron hace millones de años han creado una infraestructura ideal para el asentamiento de numerosas colonias de focas que se alimentan de los ricos bancos de peces y donde después pueden descansar y amamantar a sus crías.  Se pueden observar miles y miles de focas ahora que están protegidas. Descansan casi siempre en su propio territorio individual y son los cachorritos los que juguetean entre las madres y los machos. Aceptan fácilmente la presencia humana y se dejan fotografiar exhibiendo toda clase de posturas. Solo cuando se pasa la distancia de seguridad pueden protestar con algún rugido para amedrentar pero sin perder la compostura. Un pase por entre estos colonias nos revierte a una naturaleza en esto puro.

 

 

 

 

~ por juanmaindo en julio 24, 2017.

Una respuesta to “aotearoa hamazazpi (17)”

  1. ¡Qué decir! Una vez más descripción fantásticas con imágenes espectaculares.
    Voy a hacer una confesión pública, te envidio pedazo de c—–n y no desde ayer ni desde el primer ” mongoliara”. Creo que desde aquel viaje a la India en land rover marrón claro con un mapa pintado en el lateral. Recuerdo aquellos fines de semana en los que iba “a dedo” hasta Lizartza y subía a pata al viejo caserío para pasar ratos viendo diapos. Qué lujo primo, qué lujazo.

    Vagamos para distraernos, pero viajamos para realizarnos.(Hilaire Belloc).

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